«

»

Jun 22

Arde Lucus 2016, historia de un complemento

Hace poco tuvo lugar la fiesta del Arde Lucus en Lugo.

Mi presencia allí, dio lugar a una pequeña historia, que protagonizó una pieza de mi indumentaria, espero que les guste:

Fabricacion casco

Parte interior de papel maché

Mi joven y artesanal casco, nació y vivió en mi mesa de trabajo. Durante más de un año sus entrañas estuvieron al descubierto, pero no se dio por vencido y esperó pacientemente en un rincón oscuro de mi estudio.

Imagen Fabricacion cascoNo se quejó, mientras otros proyectos iban amontonándose lentamente a su alrededor, no rechistó cuando le arrebaté su confortable soporte y en ningún momento reclamó mi atención, mientras pasaba cientos de horas entretejiendo las anillas de mi cota de malla.

A falta de un mes para el evento, recordé que no tenía casco para mi disfraz y la reminiscencia de mi desdeñado amigo, resurgió en mi descuidada mente.

Tras unos pequeños experimentos con goma eva, mi casco ya tenía ropa y forma. Ahora contemplaba su entorno con orgullo, desde una posición privilegiada.

Imagen Casco goma Imagen Casco imprimadoCon una ducha de pintura, su capa de imprimación estaba lista, y disfruto de cada pincelada que le otorgó sus metálicos colores finales.

Con sus relucientes nuevos colores, se dedicó a esperar en la cima de mi caballete, al día de su debut.

Imagen Casco pintado Imagen Casco acabado

Su momento llegó, mientras coronaba mi caracterización, mi casco parecía más magnífico que nunca, desfilamos por las calles de Lugo y a cada paso, hizo lo posible por hacerse notar limitando mi visión.

Imagen Caracterizado de romanoNuestra relación comenzó a torcerse después de las primeras cervezas, pues no dejaba de incordiarme con pequeños detalles.

Fue en el segundo bar que visitamos, en dónde disfrutamos del partido de la selección española de fútbol. Para hacer más llevaderos los minutos de juego, mi casco decidió esperar encima de la máquina de tabaco, en ese momento comencé a sospechar de que algo tramaba, pues no era adicto a esa droga.

Aprovechándose de que el alcohol impedía mis sentidos, mi yelmo se quedó en aquel lugar, mirando expectante cómo me alejaba de la taberna.

Mientras yo disfrutaba del tortuoso ambiente nocturno, mi execrable compañero fingió formar parte del decorado del lugar, gozando de su recién adquirida libertad.

Efímera fue su ilusión de libre albedrio, pues mientras la resaca golpeaba mi cansado cuerpo, uno de mis compañeros de jarana, acudió al establecimiento en el que mi casco se jactaba de su victoria, permaneciendo inmóvil y orgulloso.

De esta forma el traicionero yelmo acabó prisionero del malvado M. que no conforme con su hallazgo, me envió un WhatsApp con la foto de su cautivo, sin posibilidad alguna de rescate.

Imagen Casco secuestradoPuede que algún día volvamos a reunirnos, pero no será por mí, pues me siento liberado de su inquisidora mirada y el rencor que guardo, por sus vanos intentos de dificultar mi visibilidad, resurge con fuerza cada vez que veo su foto en mi pantalla.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies