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Jul 14

Los peligros de la información no contrastada

Cualquier persona que dedique parte de su tiempo a navegar por la red, se habrá encontrado en más de una ocasión con alguna noticia o artículo lleno de mentiras.

Si el infundio es demasiado obvio no suele haber problema, el lector lo reconoce como una de las miles de patrañas que circulan y puede llegar a reírse durante su lectura.

El problema llega en el momento en que un periodista o bloguero escriben un artículo dando datos y argumentando elaboradamente una mentira, el lector puede acabar engañado y sufrir un daño ímprobo a causa de la patraña.

Un buen navegante siempre está alerta e intenta evitar dichas situaciones, pero la mayoría no lo hace (ya sea por falta de tiempo, pereza o porque no considera necesario dudar del autor).

Hace poco leí “una carta de una profesora” que me tragué, de principio a fin, como indiscutible por su solidez argumental, os la dejo para los que no la conozcan, aunque es muy conocida por las redes:

Carta de una profesora.

Los participios activos son de una sola terminación que le corresponde al género masculino y femenino, y al artículo y pronombres neutros. Está escrito por una profesora de un instituto público. CONTRA LA TONTUNA LINGÜÍSTICA, UN POCO DE GRAMÁTICA BIEN EXPLICADA.

Tengo 50 años y he tenido la suerte de estudiar bajo unos planes educativos buenos, que primaban el esfuerzo y la formación de los alumnos por encima de las estadísticas de aprobados y de la propaganda política. En jardín (así se llamaba entonces lo que hoy es “educación infantil”, mire usted) empecé a estudiar con una cartilla que todavía recuerdo perfectamente: la A de “araña”, la E de “elefante”, la I de “iglesia” la O de “ojo” y la U de “uña”.

Luego, cuando eras un poco más mayor, llegaba “El Gordito de Petete”, un librito con poco más de 100 páginas y un montón de lecturas, no como ahora, que pagas por tres tomos llenos de dibujos que apenas traen texto. Eso sí, en el Gordito, no había que colorear ninguna página, que para eso teníamos cuadernos.

En Primaria estudiábamos Lengua, Matemáticas, Ciencias Naturales, Ciencias Sociales, Plástica (dibujo y trabajos manuales), Música y Educación Física. En 6º de Primaria, si en un examen tenías faltas de ortografía del tipo de “b en vez de v” o cinco faltas de acentos, eras candidato a repetir el grado.

En Bachiller, estudié Historia Mundial, Química, Literatura y Mecanografía. Leí El Quijote y el Lazarillo de Tormes; leí las “Coplas a la Muerte de su Padre” de Jorge Manrique, a Garcilaso, a Góngora, a Lope de Vega o a Espronceda… Pero, sobre todo, aprendí a hablar y a escribir con corrección. Aprendí a amar nuestra lengua, nuestra historia y nuestra cultura.

En castellano existen los Participios Activos como derivado de los tiempos verbales. El participio activo del verbo atacar es “atacante”; el de salir es “saliente”; el de cantar es “cantante” y el de existir, “existente”. ¿Cuál es el del verbo ser? Es “ente”, que significa “el que tiene entidad”, en definitiva “el que es”. Por ello, cuando queremos nombrar a la persona que denota capacidad o ejerce la acción que expresa el verbo, se añade a este la terminación “-nte”. Así, al que preside, se le llama “presidente”, independientemente del género (masculino o femenino) del que realiza la acción, pero nunca “presidenta”. De manera análoga, se dice “capilla ardiente”, no “ardienta”; se dice “estudiante”, no “estudianta”; se dice “independiente” y no “independienta”; “paciente”, no “pacienta”; “dirigente”, no dirigenta”; “residente”, no “residenta”.

Y ahora, la pregunta: ¿Nuestros políticos y muchos periodistas (hombres y mujeres, que los hombres que ejercen el periodismo no son “periodistos”), hacen mal uso de la lengua por motivos ideológicos o por ignorancia de la Gramática de la Lengua Española? Creo que por las dos razones. Es más, creo que la ignorancia les lleva a aplicar patrones ideológicos y la misma aplicación automática de esos patrones ideológicos los hace más ignorantes (a ellos y a sus seguidores). No me gustan las cadenas de correos electrónicos (suelo eliminarlas) pero, por una vez, les propongo que pasen el mensaje a los amigos y conocidos, en la esperanza de que llegue finalmente a esos ignorantes semovientes (no “ignorantas semovientas”, aunque ocupen carteras ministeriales).

Lamento haber aguado la fiesta a un grupo de hombres que se habían asociado en defensa del género y que habían firmado un manifiesto. Algunos de los firmantes eran: el dentisto, el poeto, el sindicalisto, el pediatro, el pianisto, el golfisto, el arreglisto, el funambulisto, el proyectisto, el turisto, el contratisto, el paisajisto, el taxisto, el artisto, el periodisto, el taxidermisto, el telefonisto, el masajisto, el gasisto, el trompetisto, el violinisto, el maquinisto, el electricisto, el oculisto, el policío y, sobre todo, ¡el machisto! SI ESTE ASUNTO “NO TE DA IGUAL”, PASALO, POR AHÍ LE TERMINA LLEGANDO A LA MINISTRA DE “IGUAL-DA” . Porque no es lo mismo ser UN CARGO PÚBLICO que UNA CARGA PÚBLICA.

 

Fuentes:

https://www.escritores.org/recursos-para-escritores/colaboraciones/6176-carta-de-una-profesora

http://finofilipino.org/post/147279772251/carta-de-una-profesora

…y muchas más

Ahora bien, yo desconocía la existencia del participio activo –ente, así que investigué un poco y en apenas unos segundos me encontré con esto:

http://www.fundeu.es/escribireninternet/presidenta/

Que contradice todo lo de la carta anterior.

Al no ser catedrático de lengua y tener dos versiones de la misma historia mi deber de amante de la información es escavar y encontrar la verdad, por lo que recurrí a la Real Academia Española de la lengua, que para algo es la entidad que regula el uso de nuestro idioma.

Basta con buscar en la rae la palabra presidente para encontrar que presidenta es correcto:

http://dle.rae.es/?id=U6Yu3bh

Podemos seguir contrastando y buscar en la definición de la RAE participio:

participio. 1. Forma no personal del verbo, susceptible de recibir marcas de género y número, que se asimila en su funcionamiento gramatical al adjetivo. En español termina en -do (fem. -da) en los verbos regulares, y con él se forman los tiempos compuestos de la conjugación (he llegado, has comido, había dicho) y las formas de la pasiva perifrástica (soy amada, eran temidos, fueron arrestadas). También se denomina participio pasivo, de pasado o de pretérito, en oposición al participio activo o de presente (→ 3 y 4). 2. participio absoluto. El que aparece en una cláusula absoluta (→ absoluto, 1 y 2). 3. participio activo. Derivado verbal que en español acaba en -nte y denota capacidad de realizar la acción que expresa el verbo del que deriva. Muchos proceden de participios de presente latinos (→ 4) y hoy se integran, en su mayor parte, en la clase de los adjetivos (alarmante, permanente, balbuciente) o de los sustantivos (cantante, estudiante, presidente); algunos se han convertido en preposiciones (durante, mediante) o en adverbios (bastante, no obstante). 4. participio de presente. Equivale a participio activo (→ 3). Se llama así porque en latín se forma sobre el tema de presente de los verbos, al que se añaden las desinencias correspondientes a los distintos casos. Los participios de presente latinos se enuncian con las terminaciones -ns, -ntis: amans, amantis.

En este extracto de la RAE http://www.rae.es/diccionario-panhispanico-de-dudas/terminos-linguisticos

Podemos ver que el participio es susceptible de recibir marcas de género y número, dato que la persona que creó la carta de una profesora, pasó por alto.

Si me hubiese quedado en la lectura de la carta de una profesora es posible que me quedase con una información errónea que dañaría mi uso del idioma, y lo mismo para cualquier otro lector, perjudicando a largo plazo nuestra manera de usar el idioma.

Hasta la información más inofensiva, expuesta como verdad absoluta y defendida como tal, puede ser muy dañina para el individuo, por lo que debemos esforzarnos en contrastar nuestras fuentes y buscar otras formas de ver lo que nos rodea.

Nuestro deber al encontrarnos con noticias falsas expuestas como ciertas, es hacer correr la voz de tales falsedades, no puede ser que una carta que mienta sea viral y quedarnos de brazos cruzados sin exponer la verdad, pues solo estaremos ayudando a aumentar el daño.

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